Ocho curiosidades de esquiar en Whistler Blackcomb

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Hoy os vengo a hablar de una de las estaciones de esquí más míticas del mundo. Una estación que probablemente esté en todas las “wishlists” de los amantes de la nieve. Y es que Whistler Blackcomb no deja indiferente a nadie. ¡Incluso a los que no esquían!

1. Balizamiento de las pistas
Whistler junto con Niseko y Sapporo son las estaciones que acumulan más nieve a lo largo de la temporada. Es por este motivo que el balizamiento de las pistas es muy distinto. Las pistas solo están bien señalizadas en las cotas bajas de la estación, que es donde se encuentran las zonas con más afluencia. En el resto del resort el esquí es muy libre porque nunca te vas a encontrar una zona sin nieve. Eso sí, en zonas con riesgo de aludes o precipicios están muy bien marcadas. Con la versión Premium de Skitude pude ver mis tracks en 3D y es en este momento cuando ves la extensión del complejo.

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2. El horario
Otro aspecto que llama muchísimo la atención es el horario de apertura y cierre de la estación: de 8:30 a 15 horas. Esto se debe a su latitud. En diciembre el sol se pone sobre las 16:20 por lo que una apertura hasta las 17 resulta inviable. La estación vecina (y más cercana a Vancouver) de Cypress dispone de iluminación artificial y la jornada de esquí se alarga hasta las 10 de la noche.

3. El tipo de esquís.
Con un patín de menos de 80 lo pasarás mal en Whistler. El pisado de las pistas solo se efectúa en puntos clave de la estación: Cotas bajas y pistas principales. Para pasarlo bien hay que utilizar unos esquís más bien anchos que nos permitan bajar por nieve no compactada.

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4. La seguridad en Pistas
En Whistler los Kamikazes no tienen cabida. Más de una vez habremos visto algún esquiador o snowboarder bajando a una velocidad desmesurada por una pista con mucha afluencia. En la estación canadiense han puesto remedio a éste problema poniendo pisters en las cotas bajas de la estación donde se tiende a correr. Éstos advierten a los esquiadores que van muy rápido y si es necesario, retiran el forfait.

5. El precio del Forfait
No nos vamos a engañar, esquiar en Whistler no es caro, ¡es carísimo! Un forfait de un día vale 178 dólares canadienses (unos 118€). A esto hay que sumarle el alquiler de los esquís por lo que un día de esquí sube rápidamente a los 200€. Fue por éste motivo que de seis días que estuve esquié dos. Al final hay muchas otras actividades más asequibles y divertidas a la vez: Esquí de fondo, de montaña, raquetas, caminatas, etc.

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6. El desnivel de la estación
Esquiar en Whistler es una experiencia emocionante y a su vez exótica. El complejo invernal tiene un desnivel esquiable de casi 2000 metros. Sí, lo he dicho bien, ¡dos mil metros! La base de la estación se sitúa en la cota 653 y la parte más alta está en la cota 2436 msnm. Un descenso integral es sumamente cansado pero la experiencia es inolvidable. Con la aplicación de Skitude pude observar que con tan solo 9 bajadas hice un total de 32Km. La más larga, un descenso desde la cota 2400 hasta la 600.

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Track 3D

7. Après ski para todos los públicos

En la base de la estación hay la zona comercial con tiendas, supermercado, restaurantes, pubs etc. No hay coches en el centro dado que la zona es 100% peatonal y aunque hay muchos bares para tomar una cerveza o una copa de vino después de un día de esquí, cabe destacar que el ambiente que se respira es muy deportista y las fiestas no suelen alargarse hasta muy tarde. Una experiencia muy curiosa que pude presenciar fue la fiesta de nochevieja. Estábamos en un restaurante a las afueras de Whistler y cuando nos tomamos las uvas, decidimos ir a dormir porque estábamos cansados de toda la jornada de esquí y además aun arrastrábamos un poco de jet lag. Sobre la una de la madrugada pasamos por centro de Whistler y allí no quedaba nadie. ¡Todo el mundo se había ido a dormir!

8. El telecabina Peak 2 Peak

Aunque parezca poco relevante, un viaje con el telecabina Peak 2 Peak (de un pico al otro pico) es una experiencia sensacional. Este ingenio mecánico une las montañas que dan nombre a la estación: Whistler y Blackcomb y fue construido en el año 2007 por la empresa austríaca Doppelmayr. El trayecto tiene una longitud de 4,4 kilómetros y dura unos once minutos. Lo más espectacular del viaje, es la parte central del teleférico donde no hay ninguna pilona y estamos colgados a más de 400 metros del suelo. Sin duda una actividad obligatoria si se visita la estación canadiense.

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Espero que con estos ocho puntos os haya podido transmitir, aunque sea muy poco, las sensaciones que tuve cuando esquié en Whistler Blackcomb. Sin duda un viaje muy recomendable.

Romà Martí, Skitude Ambassador

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